ESOS DÍAS LLAMADOS LUNES…

Con el uso de las redes sociales, la posibilidad de comunicación inmediata, el acceso indiscriminado a la información, la necesidad compulsiva que la mayoría tenemos de compartir todo lo que nos parece interesante, importante o divertido, hemos llegado al punto (corrijo: he llegado) a un punto llamado Hastío. Es cierto que hay cosas muy interesantes y chistosas, pero llega un momento en que todo cansa, por repetición, por sobredosis, por exageración, un ejemplo reciente: la canción Despacito, no digo más, porque eso da para otra reflexión.

Hay varios temas recurrentes en esto de los mensajes, memes, fotos, videos que somos tan fanáticos de compartir.  Sin embargo, en esta ocasión quiero tratar acerca de uno en particular: el lunes. Hay infinidad de mensajes acerca del día lunes: “Mañana es lunes, el peor día de la semana”, “A trabajar, que es lunes”, “Odio los lunes”, “Debería haber un día más entre el domingo y el lunes”, “Otra vez lunes”, “Eres como el lunes, nadie te quiere”, “Dime que mañana no es lunes, por favor” y un largo etcétera de mensajes similares, que por supuesto van acompañados de distintas caras, de dolor o de burla, según sea el caso.

Entonces haciendo una comparación con los días lluviosos, que también son blanco de quejas y de expresiones tales como: “Qué día más feo”, “Qué triste la lluvia” y similares, me pregunto ¿es que acaso no son días como cualquier otro?, ¿qué o quién dijo que son peores que los demás días?, ¿Por qué debo lamentar que sea lunes o que llueva?

Entonces tuve una revelación, cada día lleva la connotación que nosotros queramos darle. Si decidimos que es un mal día, será un mal día, si pensamos que es triste, será triste, si pensamos que será un día difícil, lo será y así sucesivamente. Tenemos el poder de decidir cómo enfrentarnos cada día. De nosotros dependerá al fin cómo será ese día, esa semana, ese mes, ese año…nuestra vida. Independiente de los sucesos que nos ocurran, hablando de la cotidianeidad, solo nosotros podemos hacer que un día cualquiera sea el mejor: disfrutando de un día lluvioso, haciendo lo que nos gusta, sonriendo, saboreando cada momento que nos es permitido vivir, respirar, ver. Hay tantas cosas maravillosas por hacer, por descubrir, que es realmente un desperdicio, dedicar tiempo, nuestro valioso tiempo, a cosas que nos hacen sufrir o que nos hacen mal, que nos corroen el alma.

De ahora en adelante, debemos preguntarnos, antes de enviar todos esos mensajes negativos o desalentadores, si realmente es lo que deseo compartir, con la gente que me importa, con la gente que aprecio, con la gente que quiero, con las personas que me rodean.

Mi recomendación es tener siempre presente la frase: “Hoy es un buen día para tener un gran día” y eso my darling, está en tus manos.

Con cariño,

Paula