Porqué avergonzarnos de nuestros orígenes

Una de las bendiciones recibidas en la vida y que agradezco enormemente, fue la oportunidad de estudiar en el extranjero.  No todo el mundo puede acceder a esa posibilidad y aunque las condiciones no fueron siempre las mejores, la experiencia y las enseñanzas recibidas durante esos años, superan enormemente lo que uno podría aprender solo en un salón de clases. El tener que convivir con personas de distintas nacionalidades, te hace apreciar más y a veces hasta cuestionar aquello que nos es tan familiar.  

 En una ocasión, un compañero africano nos preguntó a mí y a un grupo de panameños, ¿cuál es su lengua materna?, todos contestamos que nuestra lengua materna es el español, algo que parecía muy obvio, nos reímos ante esa pregunta.  Después de un momento nos dijo: No puede ser el español, ese idioma es el de los colonizadores que llegaron a América, los americanos (refiriéndose a los pueblos originarios de América, en general) deben tener un idioma distinto. 

 Luego de este episodio, como es de esperarse, vino mi reflexión y sentí vergüenza. 

 Vergüenza propia, íntima, ancestral, porque desconozco cualquier lengua de alguno de mis orígenes, desconozco costumbres, tradiciones, comidas y cualquier cosa relacionada con los pueblos originarios de los cuales soy descendiente. Porque soy una mezcla, de padre panameño y madre chilena, abuelo paterno colombiano, abuela paterna, cuyo padre era oriundo de las selvas de Coclé y madre jamaicana, abuela materna del sur de Chile, abuelo materno de Santiago, Región metropolitana de Chile; tengo de donde escoger y mucho de lo cual enorgullecerme. Y yo soy todo eso.  Sin embargo, no conozco ninguna de las lenguas originarias, esas lenguas, costumbres y tradiciones se perdieron en los siglos de colonización.

 De todos estos pueblos,  no se más de lo que se puede saber por  libros,  rumores, creencias populares y publicidad. Que los indígenas Gunas hacen las molas, que tenemos una isla para cada año en el archipiélago que ocupan, que los Ngäbe Bugle tienen los vestidos coloridos largos de confección propia, que cuentan con su comarca, que son áreas de difícil acceso, que tenemos cinco comarcas en Panamá. 

Que los Mapuches en Chile luchan por sus tierras, que existieron pueblos como los Tewelches, Selk’nam, Pikunches, Cuncos y Changos,  que fueron exterminados por el deseo de llevar el progreso hasta aquellos confines, donde quizá no era necesario, porque el concepto de riqueza que tienen estos pueblos, es muy distinto al que conocemos. Que algunos de ellos tenían en común la lengua Mapudungun, que significa “Habla de la tierra” y actualmente la hablan los mapuches. 

 El significado de Mapuche en esta lengua es “Gente de la Tierra”, que es un buen recordatorio de que todos somos hijos de la misma tierra. Si la ignorancia de algunas personas, pretende utilizar el término mapuche como un insulto,  pues no hace más que confirmar aquel dicho que dice:  “De lo que abunda en el corazón habla la boca” 

¿No somos todos Gente de la Tierra?, ¿la sangre que corre en nuestras venas no es del mismo color? 

Soy Mapuche y estoy orgullosa de serlo.