Discapacidad social o actualidad virtual

En qué clase de discapacitados sociales y sentimentales nos hemos convertido?

Somos más sociables porque tenemos 300 amigos en facebook?, o nuestra fe es más grande cuando agradecemos a Dios a través de las redes sociales las bendiciones de cada día? O quizá somos más felices por cada foto (p’al face) que publicamos con nuestra mejor sonrisa?

Somos más fieles o comprometidos cuando en nuestro estado sentimental somos capaces de elegir o indicar que estamos “en una relación con fulanit@”

Quisiera aclarar que no estoy en contra de las redes sociales, al contrario hago uso de ellas: para informarme (de chismes y noticias por igual), para reírme, para comunicarme, sin embargo me parece que no son un instrumento de medición, ni sirven para catalogar ni clasificar a nadie. Que cuestionen la persona que soy, basados en mi actividad o inactividad en Facebook, whatsapp, twitter, etc., me parece incorrecto. Soy libre de elegir cómo, cuándo y con quién comparto mi información y lo que me parece interesante o importante.

Al parecer ahora la premisa es “posteo, luego existo” o quizá “postear o no postear”, esa es la pregunta.

Mi duda es hasta dónde es permitido dejarse influenciar por estas redes? Emocional, anímicamente, socialmente (he aquí la paradoja: son redes so-cia-les, se usan para “socializar”) El tema es que esa socialización es virtual, no real, no en persona.

Qué interesante es escuchar (o decir):

– sí l@ conozco, claro somos amigos en facebook, nos seguimos en twitter y en instagram!

Y en tu vida no l@ has vist@! Nunca!, no l@ conoces!, sin embargo es tu amig@!!!!

Es que acaso debemos redefinir la palabra amig@?

O replantearnos la importancia de las relaciones, tomando como termómetro o barómetro (dependiendo de lo que quieran medir) nuestra “popularidad” en las redes??

Algo triste para reflexionar; ahora para variar debo preguntarme: soy mejor persona por publicar esta reflexión? Jajajajaja, mi respuesta es NO, simplemente es desahogo!